¿Quién nos presentó el acero al cromo níquel? ¿Por qué yo lo tiré al piso odiándolo y vos todavía te aferrás al metalcito y te lo apretás contra la piel cada vez que él llega? ¿Por qué buscás amor ahí? En él, casi tan frío como el cañito de cromo... ¿Te decepcionan demasiado a menudo? Tratá de no sonreír. Pará de correr, mujer, que se empieza a notar la nariz torcida.
_ ¡No! ¡Mirame bien! ¡No sé con qué ojos me estás mirando! Buscá los correctos y mirame bien. Amame, de verdad, soy perfecta.
Ese es el problema. Te amé tanto que me quedé sin amor.


,_Berlin_2010.jpg?uselang=es)



















































