domingo, 6 de mayo de 2012

En la mirada de los gatos

No hay nadie más en la casa. "Nadie"...Aspiro un poco del tabaco y lo exhalo en dos momentos. El lugar está vacío de humanidad, pero hay un gato. Con la majestuosidad propia de los gatos, adopta una postura similar a la de una esfinge frente a mí y me mira. Es necesario que abandone lo que estoy haciendo y me dirija a la criatura altiva. Seriedad absoluta. Silencio absoluto. Sus ojos brillan. También los míos puedo verlo en los suyos. Cierro los ojos y me pregunto si seguiré existiendo para el gato aún con los ojos cerrados. Vuelvo a mirar en el fondo de los ojos del animalito. Está expectante. Una sensación sin precedente, no puedo ponerla en palabras. Sigue con los ojos tan abiertos como al principio y oigo que el gato pregunta "¿es que existo para ti? ¿Es que existo?"






Estoy harta de que los artistas se repitan, pero Buber y sus gatos me obligaron al homenaje.

2 comentarios:

.Fémina. dijo...

Dejame decirte que veo genialidad y verdad en vos. O la verdadera genialidad. O lo genial de la verdad. Que coincido, como te dije, en destruir ese orden que establecieron otros para asegurarse sus lujos, sus placeres a costa de las bocas cerradas y los párpados caídos, el habano entre los labios, la media sonrisa, el auto caro, la ropa excesivamente cara fabricada, seguramente, por mujeres y chicos que no saben lo que es el agua potable en algún lugar muy lejano... Se aseguraron bien y te digo que lo lograron. Queremos cambiar todo esto y no podemos. Es así. Es inútil. Cuando se habla de "generar conciencia" quiere decir que se trata de una causa perdida.

Pero y sin embargo... mi cabeza ama a la pared.

Miguel Buján dijo...

Mientras sigas existiendo para ti durante esa sesión de cierrapárpados, todo bien. Lo cual sirve de igual modo para las pretensiones del gatito o puma o dientes de sable revenido.

Ando medio de acuerdo con Fémina en eso de que leerte resulta un buen provecho. De todos modos no intentaré leerte con los ojos cerrados. Creo que me comprendes.

Un beso, convecina.